Cómo pueden las escuelas técnicas mejorar la retención de personal y las competencias de los técnicos (artículo 2/3)
16 dic 2024
La vida de un técnico varía mucho dependiendo de si trabaja sobre el terreno o en un taller. Los técnicos de campo suelen ganar salarios más altos, pero deben estar preparados para las exigencias de estar de guardia las 24 horas del día, siete días a la semana. En cambio, los técnicos de taller suelen disfrutar de un horario más predecible, normalmente de 7 a 4 en Estados Unidos.
Los técnicos de campo suelen considerarse la élite del sector del mantenimiento. Son los primeros en responder a las averías de los equipos, trabajando directamente en las instalaciones del cliente. Este puesto requiere un alto nivel de independencia, capacidad de resolución de problemas y habilidad para mantener la calma bajo presión. Los técnicos de campo deben estar preparados para diagnosticar y reparar equipos en entornos impredecibles, a menudo con recursos limitados. Imagina a un técnico conduciendo de noche para llegar a un lugar remoto, luchando contra los elementos y utilizando tan solo una linterna para reparar una avería crítica de una máquina. La búsqueda de adrenalina, un entorno exigente y la satisfacción de conseguir que el equipo vuelva a funcionar es lo que mueve a muchos a ejercer esta profesión.
Los técnicos de taller, por su parte, trabajan en un entorno controlado, pero se enfrentan a sus propios retos. Se supone que su trabajo es más rutinario, centrándose en el mantenimiento y las reparaciones programadas, pero el caos puede desatarse en cualquier momento. Llegan reparaciones inesperadas, la grasa y el desorden son una constante y, a veces, los horarios de 7 a 4 no se pueden cumplir. Imagina a un técnico de taller cubierto de grasa, haciendo malabarismos con múltiples reparaciones urgentes y quedándose hasta tarde para asegurarse de que todas las máquinas estén listas para el trabajo del día siguiente. Aunque el entorno del taller puede ofrecer cierta estabilidad, conlleva sus propias presiones y exigencias.
A pesar del papel fundamental que desempeñan estos técnicos, el aumento de las tasas de abandono entre los técnicos está apareciendo en los titulares, lo que sugiere que convertirse en técnico de vehículos diésel no es una trayectoria profesional deseable para la generación más joven. Aunque esta profesión ofrece una carrera gratificante y potencialmente rentable, esencial para muchas industrias, las tasas de abandono y la falta de formación adecuada afectan tanto a los técnicos de campo como a los de taller. Muchos técnicos se van a la competencia, se establecen por cuenta propia o abandonan el sector, así que resolver estos problemas es fundamental para retener a los técnicos cualificados y garantizar el futuro del sector.
Una forma de abordarlo es centrándose en las escuelas técnicas, donde se construyen los cimientos de la carrera de un técnico. La incorporación de la tecnología es cada vez más importante en el papel del técnico, y esto debería empezar en la Formación Profesional. Las escuelas técnicas deben revisar sus programas formativos para garantizar que cubren la electrónica de forma exhaustiva. Desgraciadamente, de momento muchos programas solamente abordan la electrónica y la diagnosis de manera superficial.
Tanto para los técnicos de campo como para los de taller, los diagnósticos modernos suelen empezar por conectar un ordenador para leer los códigos del motor antes de iniciar cualquier trabajo físico. Este cambio tecnológico significa que los técnicos deben sentirse tan cómodos con el software como con una llave inglesa, así que la habilidad para interpretar los datos es crucial. Al igual que los ingenieros informáticos y los analistas de datos son muy valorados en diversos sectores, los técnicos que sepan desenvolverse en la parte analítica del proceso de reparación serán de un valor incalculable. Los mecánicos que saben arreglar equipos son fundamentales, pero destacarán los que sepan leer e interpretar datos para extraer conclusiones predictivas y preventivas.
El mantenimiento predictivo, que utiliza la telemática y el análisis de datos para anticiparse a los fallos antes de que se produzcan, permite reparaciones más eficientes y menos costosas. Este enfoque proactivo ayuda a maximizar el tiempo de actividad de los vehículos y a reducir los tiempos de inactividad imprevistos, lo que es fundamental para mantener la eficiencia de las operaciones. De este modo, los técnicos expertos en mantenimiento predictivo ahorran tiempo y dinero a sus empresas, lo que los convierte en activos inestimables.
Las escuelas técnicas deben prestar especial atención a los dos posibles caminos, reparación en taller o sobre el terreno, que pueden tomar sus estudiantes. Al adaptar la formación a estas trayectorias, las escuelas pueden mantener el interés de los estudiantes y proporcionar a la industria jóvenes profesionales que respondan a las demandas actuales. Este enfoque aumentaría significativamente los índices de retención de técnicos en flotas y taller oficiales.
Haciendo hincapié en una formación completa, una remuneración justa y oportunidades de crecimiento profesional, el sector podrá atraer y retener talentos en esta industrial fundamental. Se trata de crear un entorno laboral en el que los técnicos se sientan valorados y vean un futuro. Tanto en el campo como en el taller, los técnicos prosperan cuando se les proporcionan las herramientas, la formación y el apoyo que necesitan para tener éxito, por lo que un planteamiento de desarrollo profesional bien estructurado puede dar lugar a profesionales prósperos, esenciales para el éxito del sector.
Imagina un mundo en el que los técnicos se sientan orgullosos de su trabajo, en el que se reconozcan y recompensen sus conocimientos y en el que tengan oportunidades claras de crecimiento y promoción. Esta visión puede hacerse realidad si invertimos en su formación, les proporcionamos las herramientas necesarias y creamos entornos en los que puedan prosperar.